PLV en farmacias: estrategias efectivas para destacar productos en tu establecimiento

Dentro de la farmacia, cada espacio cumple una función estratégica en la atención al paciente. Si bien el consejo farmacéutico representa el pilar fundamental del servicio, existe un aliado imprescindible que opera de forma continua a lo largo de todo el establecimiento: la PLV en farmacia o Publicidad en el Lugar de Venta.
Lejos de limitarse a un recurso decorativo, la PLV integra todas las comunicaciones visuales y materiales destinadas a destacar productos, informar sobre sus beneficios y facilitar la decisión de compra. Su labor como “vendedor silencioso” complementa el asesoramiento profesional, permitiendo que el paciente identifique soluciones de manera autónoma y eficiente antes de llegar al mostrador.
Comprender el papel estratégico de la PLV es clave para transformar la experiencia de compra y optimizar la visibilidad de la oferta, consolidando la farmacia como un espacio de referencia y confianza.
El valor estratégico de la PLV en farmacia: más allá de la decoración
A menudo, cuando analizamos la gestión del espacio comercial, tendemos a simplificar la función de la PLV reduciéndola a un componente meramente estético. Sin embargo, considerar estos elementos únicamente como decoración es subestimar su capacidad real de negocio. La PLV en farmacia actúa como una palanca estratégica fundamental que conecta las necesidades latentes de tus pacientes con las soluciones que ofreces.
Rentabilidad en categorías clave
Uno de los principales motores de margen en tu negocio reside en las categorías de venta libre, como la dermocosmética, la nutrición o la higiene bucodental. Aquí es donde una estrategia sólida de PLV demuestra su verdadero valor financiero. A diferencia de los medicamentos con receta, donde la demanda es explícita, estas categorías dependen en gran medida del estímulo visual y educativo. Implementar una comunicación visual efectiva en el punto de venta te permite:
- Despertar la necesidad latente: muchos pacientes entran buscando un analgésico y no son conscientes de que necesitan un complemento nutricional o un fotoprotector hasta que una señalización adecuada se lo recuerda.
- Fomentar la venta cruzada: la PLV aplicada a la farmacia facilita la asociación de ideas. Si comunicas visualmente los beneficios de un probiótico junto a los antibióticos, estás educando y vendiendo simultáneamente sin necesidad de una intervención verbal agresiva.
- Aumentar el ticket medio: al destacar promociones o novedades de forma estratégica, invitas al paciente a considerar productos adicionales que incrementan el valor final de su compra.
Autonomía y experiencia del paciente
Más allá de los números, la PLV juega un rol crucial en cómo se siente el paciente dentro de tu establecimiento. Un entorno donde la información es clara y accesible reduce la fricción en la experiencia de compra.
Cuando un cliente entra en tu farmacia, a menudo busca resolver un problema de salud o bienestar. Si la señalización y la información visual son deficientes, se genera una dependencia total del mostrador, lo que puede saturar a tu equipo y frustrar al paciente que busca agilidad. Por el contrario, una buena estrategia de PLV empodera al cliente, permitiéndole:
- Orientarse con facilidad: encontrar rápidamente la sección de cuidado infantil o salud natural sin tener que preguntar.
- Educarse sobre soluciones: entender para qué sirve un producto específico gracias a mensajes claros en el lineal, validando su decisión de compra antes incluso de hablar contigo.
- Sentirse comprendido: una comunicación visual que aborda problemas específicos (ej. «Alivio para piernas cansadas») conecta emocionalmente con la dolencia del paciente, generando confianza inmediata en tu oferta.
Diferencias clave con el marketing externo
Es vital distinguir entre las acciones que realizas fuera de tu farmacia – redes sociales, escaparate exterior, publicidad local – y la PLV. Mientras que el marketing tradicional o externo tiene como objetivo principal generar tráfico y hacer que el cliente cruce la puerta, la PLV en farmacia se centra en la conversión y la rentabilidad una vez que el cliente ya está dentro.
El marketing externo es la invitación; la PLV es el anfitrión que cierra la venta. Centrar tus esfuerzos únicamente en atraer gente sin tener una estrategia interna para gestionar esa atención es desperdiciar oportunidades. La PLV asegura que ese tráfico se capitalice, transformando visitantes en compradores y, lo más importante, en pacientes que perciben tu farmacia no solo como un dispensario, sino como un espacio de salud integral y bien organizado.
Tipología de soportes: Herramientas tácticas para tu establecimiento
La PLV en farmacia se materializa en una amplia variedad de formatos, cada uno diseñado con una funcionalidad técnica específica para captar la atención en diferentes niveles visuales. No todos los soportes sirven para lo mismo; la clave está en conocer sus características para desplegar una comunicación efectiva en tu establecimiento. A continuación, desglosamos los formatos más efectivos que puedes integrar en tu plan de comunicación visual:
Expositores de mostrador
Son los reyes de la compra por impulso. Técnicamente diseñados para ocupar poco espacio pero maximizar el impacto visual, estos soportes sitúan el producto al alcance inmediato de la mano y la vista. Su estructura suele incluir una cartela informativa trasera y bandejas o ganchos para el producto. Son ideales para artículos de bajo coste unitario, estacionales (como protectores labiales o caramelos para la garganta) o novedades de pequeño formato.
Stoppers y Rompetráficos
El stopper es un elemento que sobresale perpendicularmente de la estantería o lineal. Su función técnica es literal: «detener» la mirada del cliente que escanea el pasillo. Al romper la linealidad visual de las estanterías, actúan como una señal de alto que destaca una promoción, una novedad o una ventaja competitiva de un producto específico (ej. «2×1» o «Novedad»). Son herramientas tácticas para destacar un producto dentro de una categoría saturada.
Bobblers
Similares a los stoppers en ubicación, los bobblers añaden un componente cinético. Son pequeñas piezas gráficas unidas al estante mediante un «cuello» flexible o muelle. Esta característica técnica permite que el soporte se mueva con las corrientes de aire o el paso de los clientes. El movimiento es un imán biológico para el ojo humano, lo que hace que este pequeño formato sea increíblemente eficaz para atraer la atención hacia un punto muy concreto del lineal.
Roll-ups y Banners de suelo
Para comunicaciones de mayor envergadura, los roll-ups son estructuras autoenrollables y portátiles de gran formato vertical (habitualmente 85×200 cm). Su gran superficie gráfica permite mensajes más elaborados y una visibilidad a media y larga distancia dentro de la farmacia. Son herramientas tácticas excelentes para delimitar zonas temáticas, anunciar servicios (como análisis de piel o campañas de vacunación) o reforzar campañas estacionales de alto impacto.
Expositores de pie (Floor stands)
A diferencia de los de mostrador, estos son muebles independientes que se colocan directamente en el suelo. Técnicamente robustos, permiten almacenar una gran cantidad de stock, actuando como una «isla» de producto. Suelen estar fabricados en cartón de alta resistencia o materiales permanentes (metacrilato, madera) y ofrecen una gran superficie para la comunicación de marca. Son perfectos para campañas de volumen o lanzamientos importantes de laboratorios.
Displays digitales y señalización dinámica
La evolución tecnológica ha introducido las pantallas en la tipología de soportes. Desde monitores en el mostrador hasta pantallas de gran formato en escaparates o columnas. Su ventaja técnica radica en la capacidad de rotar múltiples mensajes en un mismo espacio físico y el uso del vídeo para explicar mecanismos de acción complejos o mostrar testimonios.
Sampling (Muestras de producto)
Aunque técnicamente es una táctica promocional, el sampling se integra a menudo en los soportes de PLV. Existen dispensadores específicos diseñados para ofrecer muestras gratuitas. Esta herramienta táctica reduce la barrera de entrada al permitir que el paciente pruebe la textura, el aroma o la eficacia de un producto antes de comprometerse a la compra, convirtiendo el soporte físico en una experiencia sensorial.
Estrategias de implementación: ubicación, diseño y rotación
Tener los mejores soportes no sirve de nada si no se utilizan con inteligencia estratégica. La efectividad de la PLV en tu farmacia no depende de la cantidad de carteles que cuelgues, sino de la precisión con la que los ubiques y la frescura de su mensaje. Para que tus acciones se traduzcan en ventas reales, debes pasar de la teoría a la ejecución táctica siguiendo estos pasos clave.
Selección estratégica del producto
No todo el surtido merece un lugar destacado. Para maximizar el retorno de tu inversión en espacio, debes aplicar criterios de selección rigurosos. Tu estrategia debe pivotar sobre dos tipos de productos principales:
- Productos de alta rotación. Son aquellos que generan tráfico por sí mismos. Utilízalos como «cebo» en zonas visibles para atraer la atención hacia una categoría completa.
- Productos de alto margen. Aquí es donde la PLV hace el trabajo pesado. Estos productos suelen necesitar más explicación o visibilidad para venderse. Al destacarlos, justificas su valor y aumentas la rentabilidad media de cada visita.
Dominio de las zonas calientes
El flujo de movimiento dentro de tu farmacia no es uniforme. Existen «zonas calientes» donde la interacción es máxima y «zonas frías» que necesitan ayuda para cobrar vida. Tu implementación debe seguir la lógica del recorrido del paciente.
- El escaparate (zona de atracción). Tienes apenas unos segundos para captar la atención desde la calle. Aquí, el mensaje debe ser único, grande y directo. Evita saturar; un solo concepto potente (ej. «Prepara tu piel para el sol») es más efectivo que diez productos amontonados.
- La entrada y zona derecha (zona de transición). Por tendencia natural, al entrar solemos girar a la derecha. Coloca aquí novedades o promociones estacionales atractivas que inviten a detener el paso y explorar.
- El mostrador (zona de decisión): Es el punto caliente por excelencia. El paciente ya está parado esperando. Aprovecha este tiempo muerto con expositores de productos de compra por impulso o bajo coste que no requieran mucha reflexión (labiales, caramelos, higiene de manos).
Claridad en el mensaje
Uno de los errores más comunes al implementar PLV en farmacia es querer contarlo todo. El paciente escanea, no lee. Tu comunicación visual debe regirse por la economía de la atención.
- Beneficio principal. Destaca qué hace el producto por el paciente, no sus características técnicas. En lugar de «Crema con ácido hialurónico al 2%», prueba con «Hidratación profunda y relleno de arrugas».
- Precio visible. La incertidumbre sobre el precio es una barrera de compra inmediata. Asegúrate de que la oferta o el precio final estén siempre claros y legibles.
- Llamada a la acción. Indica sutilmente qué debe hacer el cliente: «¿Te preocupa la caída? Pregúntanos» o «Pruébalo aquí».
La batalla contra la ceguera publicitaria
El cerebro humano tiene una capacidad asombrosa para ignorar lo que se vuelve cotidiano. Si un cartel lleva tres meses en el mismo sitio, para tu paciente habitual se vuelve invisible. Esto se conoce como «ceguera publicitaria».
Para evitarla, la rotación es innegociable. Debes establecer un calendario de PLV dinámico.
- Cambios estacionales: alinea tus materiales con las preocupaciones del momento (alergias en primavera, defensas en invierno).
- Ciclos de 2 a 4 semanas. Rota las promociones de lugar o cambia la creatividad de los expositores cada pocas semanas para mantener la sensación de novedad y frescura en tu establecimiento.
Optimización de resultados: errores a evitar y buenas prácticas
Para que tu estrategia sea verdaderamente rentable, es crucial identificar qué está funcionando y qué prácticas pueden estar obstaculizando tus ventas. A menudo, pequeños ajustes en la ejecución marcan la diferencia entre un espacio saturado y uno que vende solo.
Errores comunes que diluyen el impacto
Incluso con las mejores intenciones, es fácil caer en trampas que reducen la efectividad de tu comunicación visual. Diagnosticar estos fallos a tiempo te ahorrará recursos y mejorará la percepción de tu marca.
- Saturación visual (el efecto «ruido»). Si todo destaca, nada destaca. Llenar cada centímetro libre con carteles, stoppers y ofertas crea una sobrecarga cognitiva en el paciente. Ante el exceso de estímulos, el cerebro tiende a desconectar, provocando el efecto contrario al deseado: la invisibilidad de tus productos. Mantén espacios «limpios» para que la vista descanse y pueda enfocarse en los mensajes clave.
- Materiales obsoletos o deteriorados. Un expositor de cartón roto, una etiqueta de precio descolorida por el sol o un cartel anunciando una promoción navideña en febrero envían un mensaje negativo sobre la gestión de tu farmacia. La PLV debe transmitir frescura y cuidado; si el material parece descuidado, el paciente asumirá inconscientemente que los productos también lo están.
- Mensajes genéricos o confusos. Evita frases vacías como «Gran calidad» o «El mejor producto». Si el paciente no entiende en tres segundos qué beneficio le aporta el producto o cuál es la oferta concreta, pasará de largo. La ambigüedad es el enemigo de la conversión.
Medición del éxito: ¿Cómo saber si funciona?
La PLV es una inversión, y como tal, debe tener un retorno medible. No te guíes solo por la intuición; utiliza los datos que tu propio sistema de gestión te proporciona para validar tus acciones:
- Incremento del ticket medio: observa si el valor promedio de las compras ha subido durante el periodo de la campaña. Una buena señalización debería incentivar la adición de productos complementarios al carrito.
- Rotación de producto específico: compara las ventas de la referencia promocionada antes y durante la implementación de la PLV. Si has colocado un expositor de probióticos en el mostrador, las ventas de esa categoría deberían repuntar significativamente frente al mes anterior.
- Preguntas en el mostrador: un indicador cualitativo muy valioso es el interés directo. Si los pacientes empiezan a preguntar más sobre un servicio o producto que has destacado visualmente (ej. «¿Hacéis análisis capilar? He visto el cartel»), es una señal inequívoca de que tu comunicación está captando la atención y generando oportunidades de consejo.
En Farmazul convertimos tu espacio en rentabilidad
A lo largo de este artículo hemos desgranado la teoría y la práctica de una PLV efectiva, pero somos conscientes de que pasar del concepto a la ejecución requiere tiempo, análisis y herramientas precisas. Por eso, el modelo de gestión integral Farmazul está diseñado para que no tengas que enfrentarte a este reto en solitario. Nuestra propuesta de valor conecta directamente con las estrategias que hemos analizado, ofreciéndote soluciones tangibles para potenciar tu punto de venta:
- Surtido eficiente y estratégico: no solo te ayudamos a optimizar tu stock, sino que revisamos y organizamos tu surtido para garantizar que los productos expuestos sean los que realmente ofrecen mayor rotación y margen, eliminando el «ruido» visual de referencias improductivas.
- Comunicación y Marketing personalizado: diseñamos estrategias de comunicación tanto online como offline que refuerzan la presencia de tu farmacia. Te proporcionamos las herramientas para crear campañas visuales impactantes que captan la atención desde el escaparate hasta el mostrador, asegurando que tu mensaje llegue claro y directo al paciente.
- Fidelización inteligente: la PLV atrae, pero la fidelización retiene. Integramos herramientas innovadoras que permiten personalizar promociones y recompensas, cerrando el círculo de la venta.
- Gestión basada en datos: a través de nuestros servicios de consultoría y sistemas de información, te ayudamos a monitorizar los indicadores clave (KPIs) de tus campañas de PLV, permitiéndote tomar decisiones basadas en datos reales sobre qué expositores o promociones están funcionando mejor.
En definitiva, en Farmazul transformamos tu farmacia en un espacio dinámico y rentable, donde la PLV deja de ser un gasto para convertirse en una inversión con retorno garantizado. Si estás listo para que tu farmacia hable por sí misma y destaque en el sector, estamos aquí para impulsarte. ¡Contáctanos!


